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"Budismo sin creencias"


By kanthaka - Posted on 15 July 2008

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Hace poco apareció en el mercado editorial español un librito cuyo título captó mi atención al primer vistazo cuando hacía uno de mis habituales recorridos por una popular librería del centro de Barcelona: “Budismo sin creencias”, subtitulado “Guía contemporánea para despertar” (Gaia ediciones, ISBN: 978-84-8445-153-2)… “Bien, veamos qué es esto, el título parece sugestivo, incluso provocador”, me dije, y como su precio era bastante razonable y caía dentro de las escasas posibilidades de mi menguado presupuesto, muy disminuido tras el último atraco legal a que he sido sometido por el fisco de mi país (lo llaman declaración de la renta, pero se debería llamar, más propiamente, “confiscación de la renta”). De modo que adquirí el libro y me lo llevé para casa… Al examinar el dorso de la portada, me sorprendió que el original en inglés, “Buddhism without Beliefs”, salió a la luz en 1997 y a nosotros nos llega la traducción en el 2008, ¡once años más tarde! El autor de este ensayo es Stephen Batchelor, actual jefe de estudios del “Sharpham College for Buddhist Studies and Contemporary Enquiriy”, en Devon (Inglaterra), profesor de meditación, autor y traductor de diversos títulos relacionados con el buddhismo.

 
 

El libro empieza muy a mi gusto, con un recuadro titulado “ El Fundamento”, que recoge, ¡nada menos!, que un resumen del sutta de los Kalamas, que el autor traduce así: “No estéis satisfechos con lo que oís o con la tradición o con el conocimiento legendario o con lo que se recoge en las escrituras o con las conjeturas o con las deducciones lógicas o con sopesar la evidencia o con la afinidad con un punto de vista después de reflexionar sobre ello o con la habilidad de alguien o con el pensamiento de que el monje es nuestro maestro. Cuando sepáis por vosotros mismos: Estas cosas son saludables, irreprochables, encomendadas por los sabios, y cuando se adoptan y se llevan a efecto conducen al bienestar y a la felicidad, entonces debéis practicarlas y observarlas”. (Sutta de los Kalamas).

Comentaré aquí algún aspecto de este libro que me ha llamado especialmente la atención, aclarando, ya desde el principio, que es un ensayo de autor, un texto al margen de las tradiciones buddhistas ortodoxas, dirigido especialmente a los laicos occidentales y, más concretamente, a ese cada vez más amplio espectro de contemporáneos “postmodernos” que nos reconocemos bajo ese denominador común llamado agnosticismo (no confundir con el ateísmo). No obstante, la invocación inicial del autor al Sutta de los Kalamas, revela claramente su intencionalidad de buscar un enraizamiento y “autorización” en la Tradición, para que su tesis no sea rotundamente calificada como “herética”.

 

Los diversos ensayos inspirados en el Buddhismo, como el libro citado, que de vez en cuando aparecen en nuestras librerías, responden a lecturas heterodoxas del Buddhismo que conforman los diversos “neobudismos” y constituyen, a mi parecer, una de las notas características de nuestra cultura actual. Esos “neobudismos” no han cesado de aparecer en Occidente, más o menos estructurados, desde los ya lejanos tiempos de los primeros orientalistas de los siglos XVIII y XIX hasta la actualidad. Personajes ilustres, como Schopenhauer, Albert Einstein, Borges (por nombrar a los más conocidos), que marcaron hitos en campos tan diversos como la filosofía, la ciencia y la literatura, hicieron sus particulares “lecturas” e interpretaciones sobre el Buddhismo.

 

Eso parece indicar que la riqueza del Buddhismo no se agota en sus tradiciones ortodoxas, el Dhamma parece tener una fuerza que permite también su actualización a través de esas “lecturas heterodoxas”, desvelando siempre un inmenso potencial para iluminar el camino de la vida de los hombres, aportando claves para interpretar y orientar nuestras situaciones vitales.

 

El libro va desgranando una serie de tópicos, agrupados en tres capítulos: “El Fundamento”, “El Camino” y “El Fruto”. Sólo me detendré, para no hacer pesado este artículo, en dos de estos tópicos:

 

1.- “El agnosticismo”

 

Comienza el autor este apartado citando el sutta de Malunkyaputta, conocido popularmente como el de la parábola del “hombre herido por la flecha”. Como sabemos, esa parábola parece indicar que el Buddha no enseñó metafísica, ni cosmología, ni… tampoco “religión”, sino, nada más y nada menos, que un método eficaz para curarnos del sufrimiento. El discurso desemboca en la ya clásica polémica de si el Buddhismo es o no una religión. El autor niega que la enseñanza original del Buddha fuera una “religión”, y, aunque el Buddha enseñó empleando las metáforas, las imágenes y recursos del lenguaje de su tiempo y entorno, su enseñanza no era algo “para creer”, sino “para hacer”: El Dhamma es algo para hacer, no para creer.

 

Al llegar a este punto el autor traza un cierto paralelismo entre la enseñanza original del Buddha (tal y como él la entiende) y el concepto recogido en el término “agnosticismo”, que fue acuñado por el biólogo T. H. Husley en 1869, que en principio fue entendido como tan exigente como cualquier credo moral, filosófico o religioso, pero concebido como un “método” (“Sigue a tu razón hasta donde pueda llevarte” y “No asumas que son ciertas las conclusiones que no estén demostradas o no sean demostrables”). Este principio está presente a lo largo de toda la tradición occidental, de Sócrates hasta la ciencia moderna, pasando por Ilustración y la Reforma. Husley lo llamó “fe agnóstica”.

 

Para el autor del libro, el Buddhismo que en principio no fue una religión, ha derivado históricamente hacia ella. También observa una degradación en el agnosticismo moderno, que ha tendido a perder confianza, cayendo en el escepticismo. La conclusión de este capítulo es muy interesante, pues considera el autor que el encuentro contemporáneo del Buddhismo con el agnosticismo occidental puede producir un enriquecimiento mutuo, recuperando el Dhamma su primitivo imperativo agnóstico, mientras que el agnosticismo laico puede recuperar su alma.

 

2.- La angustia y las Cuatro Nobles Verdades.

 

A lo largo del libro el autor va desarrollando su tesis fundamental, que comienza por una interpretación (y traducción) muy chocante del “dukkha”, quizás algo reduccionista pero sin duda muy actual, entendido como “angustia”. Sabemos que el término tradicional es mucho más amplio que el moderno concepto de “angustia”, pero, sin duda, lo incluye.

 

Percibida la “angustia” si entendemos, con el autor del libro, las Cuatro Nobles Verdades como un método de actuación, no como proposiciones para ser creídas, las Cuatro Verdades aparecen como cuatro fases de un continuo movimiento liberador del sufrimiento: “percibida la angustia y comprendido su origen, me suelto (desapego) y entonces me hallo en el Camino Recto”, esa podría ser, muy resumidamente, el Dhamma tal y como lo entiende nuestro original autor.

 

Con mettā.

 

Kanthaka

El Kalama Sutta, fue para mi, una de las lecturas sobre Buddhismo mas liberadoras. Al mismo tiempo, un gancho muy efectivo para mi conversión al Buddhismo.
En mi mente, siempre que oigo o leo escrituras buddhistas, lo tengo muy presente:
"No hagan caso de grandes doctrinas, sagradas escrituras, grandes maestros o gurus. Sino cuando ustedes mismos, por su propia experiencia, sepan, que cuando algo es emprendido, les aleja del sufrimiento, entonces síganlo".

Muy interesante tu blog, le tendré que echar un vistazo al libro.

Con mettā.

SerArahant

Una vez leído el libro que nos ocupa, puedo decir que es muy recomendable su lectura. La postura de su autor es muy concisa y clara con respecto al “Buddhismo” o a la “practica del dhamma”, (da igual como lo llamemos, a mi entender, no son más que términos para referirse a un mismo tema). Al mismo tiempo yo diría que el autor es algo extremista, y como todos sabemos es una “cualidad” a evitar. Demasiado “racional y pragmático” como buen agnóstico. Desde mi punto de vista intentar reducir el Budismo” a algún tipo de terapia psicológica, creo sería privar a los posibles practicantes del mismo a, algo, que yo expresaría de la siguiente manera:
¿Se pueden reducir las sensaciones que pueden obtenerse, admirando una bonita puesta de sol, a una mera cuestión de tonalidades?. El autor como buen agnóstico, le da mucha importancia al tema de la creatividad. Da la sensación que para el mismo, el sentido de la vida humana, es el desarrollo máximo, de las posibles cualidades-capacidades de cada uno.
A mi parecer la creatividad de cada persona no deja de ser mas que “otra distracción” de las muchas que pueden aparecer en el “samsara”, de lo verdaderamente importante. Ahora bien, si esa creatividad tiene como fundamento, el desarrollo humano, entonces si que calificaría, de fundamental, la palabra creatividad. Y aquí, esta la clave del dilema, a mi entender. ¿Que es exactamente?, eso de -el desarrollo humano-. Yo solo pondría como ejemplo, lo siguiente:
¿Que ocurriría, si cada vez que una cebra se queda rezagada -debido a su debilidad o enfermedad- ante el inminente ataque de los leones, el resto de las cebras, en vez de salir corriendo e intentar salvarse ellas mismas, se agruparan, y hicieran frente a los leones?. Honradamente, creo que la respuesta esta bien clara. Teniendo en cuenta que una cebra es mas grande y fuerte que un león, y suelen ser muchísimo mas numerosas, me da la sensación, que si practicaran esta buena estrategia, los leones deberían empezar a hacerse herbívoros, de lo contrario desaparecerían del “mapa”. Y aquí es donde se demuestra, a mi entender, que la humanidad, con todos los “logros obtenidos”, no esta muy por encima en cuanto a sabiduría, que un grupo de cebras. Hay que tener en cuenta que tarde o temprano, todos y cada uno de nosotros nos haremos débiles o enfermaremos.

El Budismo si que cree en algo, en el hombre. Algo en lo que deberíamos creer mas, todos. Los contemporáneos de Siddharta, dudo mucho que vieran en él a un simple medico, me imagino que percibieron en él algo más. Y ese algo mas, es lo que verdaderamente hizo a esa persona tan especial. Y por ello pudo crear la orden, al tener muchos seguidores.

Aunque para mí, la lectura de este libro ha sido enriquecedora, debo tener muy presente siempre, el Sutta de los Kalamas. Por lo tanto, solo apostillaría un párrafo al final del mismo:
No se puede reducir el Budismo a un mero tratamiento medico. Y, por otro lado, la humanidad debería ser menos ignorante, e intentar ayudar al rezagado por todos los medios, pues tarde o temprano todos seremos “un rezagado”.

Un agnóstico, que lo es.
Y un buddista, que intenta serlo.

Con metta.
SerArahant