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Dhamma Vihara—Algo de Historia


By dhammadinna - Posted on 23 October 2008

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Durante el tiempo que he estado cerca del Dhamma me he encontrado con muchas personas a las que el encuentro con las Enseñanzas les ha cambiado la vida, profundamente y de muchas maneras. Y en el transcurso del tiempo he venido a darme cuenta de que lo que resulta realmente increíble viene a ser que a tanta distancia del lugar de donde se originaron, y a tanta distancia en el tiempo, podamos contar, tan de cerca, con personas que han adquirido los conocimientos de una tradición que se ha esmerado en guardar religiosamente, generación tras generación, las Enseñanzas tal y como las impartió el mismo Buddha.  Personas con la capacidad suficiente para transmitir con precisión y profundidad el significado de esas enseñanzas.
 
Es por eso que los que estamos o hemos estado cerca del Venerable U Silananda y del Venerable U Nandisena nos sentimos afortunados de estarlo, ya que ellos han sido algunas de esas personas con las habilidades y el don de comunicar y transmitir las Enseñanzas.
 
Y el que estén cerca se lo debemos a un grupo de personas que residen en Veracruz, quienes tuvieron la atrevida idea de invitarlos a residir en México en el año de 1998, ofreciéndoles colaborar para la fundación de un monasterio en donde pudieran permanecer durante su estancia en México. Y digo atrevida, porque aunque quizá imaginaron el trabajo que tomaría, seguramente la magnitud del proyecto rebasó sus expectativas.
 
El Venerable U Silananda, amablemente, aceptó la invitación, y desprendiéndose del Venerable U Nandisena, quien era su brazo derecho, le pidió que se viniera a residir en México para permanecer al frente del monasterio que sería fundado unos meses después, en enero de 1999.  Para finales de 1998, el Venerable U Nandisena ya se encontraba residiendo en suelo mexicano, en un terreno en donde se empezaba la construcción de lo que después sería el Dhamma Vihara, a cinco kilómetros de una carretera federal que lleva a Naolinco.
 
Cuando uno escucha ‘cinco kilómetros' uno se imagina que está realmente cerca de la carretera, y así es, es una distancia corta, pero siendo el camino de terracería, lo que uno tarda en llegar, cuando menos, son veinte minutos desde la carretera.  Como es una brecha algo accidentada, tiene uno que tener cuidado e irse muy despacio para no acabarse el coche con unas cuantas veces que vaya de visita por ahí.  Y fue por ese camino que trasladaron el ladrillo, el cemento, la varilla, etc., todo el material requerido para la construcción, mientras el Venerable U Nandisena y tres o cuatro personas del grupo, pasaron los días ahí, durmiendo en tiendas de campaña, capoteando la fuerza del clima, con sus vientos y lluvias que caen en esa parte del Estado durante una buena parte del año.
 
Antes de empezar la construcción los veracruzanos fundaron una asociación civil para reunir fondos y ayudar colaborando para dar el soporte y manutención necesarios para el monasterio y la estancia del Venerable U Nandisena en el mismo.
 
En ese entonces se tenía planeada la construcción de tres cuartos y dos baños para los Venerables, así como la cocina, un comedor pequeño, cuatro cuartos y dos baños para los meditadores.  A principios de enero de 1999 se contaba ya con la construcción terminada, por lo que el 30 de enero se celebró la fundación e inauguración del monasterio, el Dhamma Vihara.

Después de tres años, con la ayuda de muchos donadores, se procedió a la construcción de un comedor y una cocina más amplias, ya que era algo muy chico  con lo que se contaba, además de un kuti (cabaña) a cierta distancia de los otros dos edificios.  Al año siguiente se procedió a la construcción de doce cuartos más para los meditadores, y para el 5° aniversario, se contaba ya con el monasterio tal cual lo tenemos ahora.

En los primeros meses el monasterio no contaba con línea telefónica, por lo que el Venerable U Nandisena se trasladaba a la casa de una persona del grupo, en Banderilla (cerca de Xalapa), para mantenerse comunicado con el mundo por Internet. Posteriormente se empezó a trasladar, dos veces por semana, a la casa de Manuel Murrieta, la persona que desde que se inició el proyecto, se ha mantenido participando y colaborando fielmente con nosotros en todo lo que hemos venido necesitando a través de los años.  Sin él, no podríamos tener monasterio.

Después de algunos meses se logró conseguir una línea telefónica que llegara hasta el Zacatal, nombre con el que se le llama a la región en donde se encuentra ubicado el Dhamma Vihara, facilitando la comunicación en este lugar, telefónicamente y por Internet.

Sería muy largo de contar la increíble cantidad de anécdotas por las que ha pasado el Venerable U Nandisena en la consecución de mejores condiciones de un lugar privilegiado como el que tenemos ahora, el Dhamma Vihara, en donde los meditadores vienen a sus retiros personales o en grupo, durante todo el año.
 
Muchas han sido las dificultades que se han interpuesto en el camino, unas veces por los vecinos, quienes hicieron difícil el paso por el camino, cerrando puertas e impidiendo el paso a los residentes del monasterio, otras por las inclemencias del tiempo, cuando los vientos se llevaron el techo del kuti y amenazaban llevarse también el del edificio de los Venerables.  Y en otras ocasiones, cuando no es la falta de energía eléctrica, lo es del agua o de la línea telefónica, por las inclemencias del tiempo también, siendo algunas de esas veces ocasiones en las que esperábamos a un grupo de personas para un retiro largo.....  Y es para todas estas ocasiones que el Venerable U Nandisena, previendo dichas circunstancias, ha tenido el cuidado de procurarse de los medios necesarios para que no lo sorprendan esas situaciones y poder contar siempre con la energía eléctrica necesaria, la línea telefónica siempre funcionando, etc.  Y más ahora, que contamos con un mejor servicio de Internet, lo que facilita el uso de material de punta y los software más avanzados dentro del mundo cibernético para la impartición de los cursos.

Después de tres o cuatro años de fundado el monasterio las personas de Veracruz se retiraron debido a conflictos de intereses, por lo que un grupo de defeños (personas del Distrito Federal) tomó su lugar. A los defeños nos toma el doble de tiempo para llegar que a los veracruzanos, por lo que está resultando algo complicado el mantener una atención adecuada al monasterio y al Venerable U Nandisena. Afortunadamente contamos con una familia en Xalapa quienes han ofrecido asistencia al Venerable poniendo un gran esfuerzo en ello.

Por otro lado, el fallecimiento en agosto de 2005 del Venerable U Silananda, quien fuera nuestro guía y maestro por muchos años, fue también un duro golpe para la asociación y para el monasterio, ya que el apoyo que él prestaba era considerable.

Y es que la impermanencia es así, se hace notar una y otra vez, en todo lo que nos toca....

En el transcurso de los años, el experimentar tantas y tantas dificultades que se nos han presentado (y seguirán presentándose) en el desarrollo y mejora de este monasterio que nos ha permitido contar con la presencia en México de nuestro maestro, el Venerable U Nandisena, hace que tenga, cada vez más, una mayor apreciación de la oportunidad de tener cerca la enseñanza de maestros de la talla del Venerable U Silananda y del Venerable U Nandisena.

Alina, es muy valioso este recuento de la historia del Dhamma Vihara. Gracias a el podemos apreciar el enorme esfuerzo que es mantener a un maestro tan apreciable como lo es el Venerable U Nandisena residiendo aquí en México. Agradezco enormemente la dedicación de todos los que iniciaron y sobre todo los que han mantenido esta valiosa empresa.
Que todos ustedes tengan éxito, salud y las condiciones adecuadas para seguir trabajando para mantener el verdadero Dhamma impartido por el Venerable U Nandisena y gracias al Venerable por haber afrontado y seguir afrontando todas las dificultades que implica su estancia en el Dhamma Vihara.
Muchos saludos Alina. Que tengas muy buen viaje.