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Entrevista a Mario Carrillo fundador del Centro de Meditación Dhamma Sati en Madrid, España


By cittagutta - Posted on 08 August 2011

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Mario Carrillo Pulido fundador de Dhamma Sati en España junto a Venerable U Nandisena en julio 2011.

Recientemente el Venerable U Nandisena estuvo en Madrid, España, donde impartió un retiro en el Centro de Meditación Vipassanā Dhamma Sati, fundado por Mario Carrillo. Aquí presentamos una entrevista realizada por Felipe Nava (Cittagutta) de  Buddhismo Theravada México AR (B) a Mario (M) donde nos platica sobre este centro de meditación y otros aspectos interesantes sobre el lugar que ocupa la Enseñanza del Buddha en nuestros días.

Mario Carrillo Pulido nace en Madrid, España, el 2 de mayo de 1956. A principios de los años 70 comienza a practicar yoga. Más tarde descubre el buddhismo y la meditación vipassanā, realizando retiros con diversas escuelas, tradiciones e instructores en España, Francia, Inglaterra e India (1985).

En 1990 se adquiere la Finca La Badía, en Toledo, a 96 kms. de Madrid, con el fin de convertirla más adelante en un lugar para la práctica de la meditación vipassanā. En los años posteriores se van ampliando las instalaciones y plantando árboles. De forma esporádica se realizan encuentros de meditación y es en 2009 cuando el lugar se encuentra acondicionado para convertirse en el Centro de Meditación Vipassanā Dhamma Sati.

En 2010 se impartieron siete retiros dirigidos por cuatro instructores diferentes: un monje de Sri Lanka, un ex monje inglés y dos laicos españoles.

En este año 2011 se han realizado hasta el momento seis retiros, impartidos por un monje canadiense en dos ocasiones, una monja austríaca que reside en Tailandia, un monje alemán residente en un monasterio inglés, un laico español y el último impartido por el Venerable U Nandisena que reside en México.

B: Nos puedes platicar sobre las actividades que se realizan en el centro de meditación y que beneficios pueden encontrar quienes asisten a un retiro.

M: Hasta ahora los retiros de meditación buddhista vipassanā han tenido una duración que ha oscilado entre el fin de semana y cinco días. El número de participantes suele variar entre quince y treinta personas por retiro, que en estos momentos es la capacidad máxima. Para este mismo año nos gustaría realizar algún retiro de una semana y más adelante otros de diez días o más. Los retiros cortos están abiertos a todo tipo de participantes. Sin embargo, los que se hagan de más duración serán para meditadores experimentados.

A los participantes se les pide que mantengan “noble” silencio durante todo el encuentro, que asistan a las meditaciones en grupo tanto sentados como caminando y que respeten el horario del retiro. Se les da una alimentación vegetariana manteniendo la tradición buddhista theravada en la que el desayuno es al amanecer y la comida al mediodía.

Suelen asistir tanto personas que no tienen experiencia anterior en la meditación como meditadores experimentados, tanto hombres como mujeres, mayores y jóvenes.

Para todos ellos un retiro de meditación es una gran oportunidad para sentarse en silencio y encontrarse a solas con su mente y el ruido continuo que ésta genera. Sólo con esto para cualquier persona es una auténtica revolución. En esta época en la que estamos recibiendo información continuamente, ya sólo con estar unos días sin teléfono, ni televisión hace que por un lado la parte analítica de nuestro cerebro descanse y que por otro se active, aunque sea mínimamente, ese testigo silencioso que está ahí, que siempre ha estado ahí. No se trata de añadir más conceptos sino de experimentarlo.

Muchas personas comentan que nunca habían estado compartiendo mesa en las comidas con otras personas en absoluto silencio, sin poner nombre a las caras ni intercambiar comentario alguno. Les resulta extraño y difícil al principio, pero luego descubren que es enriquecedor. También pasan muchas horas del día sentados en silencio con los ojos cerrados, simplemente observando; observando la respiración, observando las sensaciones, observando los pensamientos, observando la naturaleza y todo lo que te rodea y acontece; y desarrollando la atención de todas las formas posibles.

Además de ello, los principiantes descubren unas sencillas técnicas y enseñanzas que no conocían y los antiguos tienen ocasión de consolidarlas y ponerlas de nuevo en práctica.

B: Teniendo en cuenta que en los países que no son buddhistas como España y países en América Latina donde la generosidad se encuentra en un contexto de otro orden religioso como el católico, ¿Cómo impacta esto la práctica de la generosidad?, por ejemplo tenemos entendido que en este centro los retiros se financian exclusivamente por donaciones.

M: En efecto, cuando una persona se inscribe por primera vez nos suele preguntar el precio del retiro. Incluso algunos que ya han leído el apartado referente a Dana que hay en nuestra web dhammasati.org creen que el donativo se refiere sólo a las enseñanzas. No están acostumbrados a apuntarse a un curso donde van a dormir y comer, y sin embargo, no tienen que abonar nada por anticipado.

En principio puede resultar extraño pues no recibimos subvención de ninguna institución y no nos sobra el dinero. Al contrario, mantener un lugar como Dhamma Sati es muy costoso y poner en marcha un retiro, donde van a asistir tantas personas, requiere de bastantes recursos.

Sin embargo, la mayoría de las personas que se inscriben no sólo asisten entusiasmados, respetan el silencio y siguen el horario de forma puntual, sino que cuando ponemos los dos cestos al final del encuentro la respuesta ha sido y es gratificante. En todas las ocasiones, sin excepción, los donativos han estado en la línea de lo sugerido. Y con ello nos sentimos fuertes y seguros para organizar los siguientes.

B: ¿Cuál es tu visión de la difusión del buddhismo en países no buddhistas en la actualidad y en el futuro; y que papel juegan los centros de meditación como el Dhamma Sati en esto?

M: En un país como España el laicismo se ha ido abriendo paso en la sociedad desde el desarrollo económico de los años 60. Esto no quiere decir que los ciudadanos den la espalda a la religión tradicional de un día para otro, pero sí que el fervor religioso se va transformando en una cuestión social. El proceso es lento pero continuo, al menos en Europa. Desarrollo económico, plena escolarización infantil, democratización de la sociedad y separación Iglesia-Estado parece que van de la mano. Esto conlleva que la religión predominante deje de tener la exclusividad sobre lo espiritual y que el vínculo con lo transcendente pase a ser algo personal, no cultural.

Así, en los últimos 30 años hemos tenido en España una eclosión de lo que podemos llamar “técnicas orientales”, tanto en centros privados como públicos. La base de la pirámide es la práctica del yoga sobre todo en la mujer y en las nuevas generaciones. Después se han ido popularizando el tai-chi, reiki, shiatshu y una amplia gama de “prácticas” que vienen de Oriente. Y todas ellas acaban conduciendo en gran medida hacia la meditación.

Pero esto no quiere decir que quienes practican yoga pasen a ser hinduistas. De hecho, eso no se da ni en un 1% de la población. Por tanto, sería ingenuo pensar que quienes llegan a la meditación zen o vipassanā se vayan a hacer buddhistas.

Lo que sí se está dando es una difusión de las enseñanzas, de la meditación y de la ética buddhista. Si antes el español medio tenía un crucifijo en la cabecera de su cama ahora es normal encontrar una estatua de Buddha adornando el salón de la casa. No es algo superficial. Se valora sentarse en silencio, sentir la respiración, parar la mente, aunque sólo sea unos minutos, como fórmula para mejorar la vida cotidiana y la relación con uno mismo y con los demás.

Por ello, no ha sido una sorpresa ver que los centros de meditación que están surgiendo, como Dhamma Sati, ofrezcan retiros y los llenen. Muchas personas se sorprenden al saber que miles de personas, sobre todo jóvenes, en la actualidad participan en retiros de varios días en los que hay que levantarse antes del alba y estar en silencio la mayor parte del tiempo.

B: Crees que en los países no buddhistas, como en el caso de España, haya apertura para el monasticismo buddhista; o que estos centros de meditación donde también asisten monjes sea una puerta que permita la eventual incorporación de monjes (Sangha).

M: Sobre esta cuestión podemos fijarnos en Inglaterra, donde existen desde hace décadas monasterios y templos buddhistas de diversas tradiciones. Centrándonos en el buddhismo theravada, que es el que conozco, vemos que la mayoría de los monjes son occidentales, tanto hombres como mujeres; y que aunque el crecimiento es lento éste se produce de forma constante. Hace unos meses estuve en un monasterio theravada cercano a Londres y me llamó la atención que hubiera tres monjes portugueses preparándose para volver a su país tan pronto como se encuentre un lugar adecuado para abrir un monasterio. También, observé que no todos los monasterios tienen centro de retiros, y que si lo tienen no están mezclados sino que funcionan de forma autónoma.

En nuestro país la Asociación Española de Buddhismo Theravada está trabajando con la idea de abrir un monasterio buddhista theravada en Madrid o alrededores con monjes residentes. Aunque el proyecto está en ciernes hay quienes están muy ilusionados.

Por Dhamma Sati, han pasado algunas personas que se sienten muy motivadas para viajar al Sudeste Asiático en los próximos meses y profundizar más en el buddhismo, incluso me han comentado que no descartan la ordenación a medio plazo.

B: ¿Qué beneficios puede aportar al mundo y a la sociedad actual la enseñanza del Buddha y la meditación vipassanā enseñada por él?

M: La práctica de la meditación buddhista es clave para la transformación de la persona. En la medida en que cada uno de nosotros podamos abrirnos al silencio interior y vivamos con plena atención cada instante de nuestra vida estaremos dando a la sociedad lo máximo que hay en nosotros. Sin ello, cualquier cosa que hagamos sólo añade ruido al mundo.

Observar la respiración o las sensaciones como objeto primario de atención nos hace estar abiertos a todo lo que sucede en el presente tanto interna como externamente. Ello implica vaciar la mente de su contenido repleto de ambiciones y temores.

La grandeza de la enseñanza del Buddha y de la práctica de la meditación vipassanā es que no nos exige llenarnos de creencias, ni verbalizar ningún mantra, ni visualizar divinidad alguna. Nos centramos en lo real, lo que es, por lo que podemos transformar lo que no nos gusta sin el prisma de la ideología.

B: ¿Crees que está meditación (vipassanā) puede enseñarse fuera del contexto del Dhamma (el Noble Óctuple Sendero) y que quienes la practican sigan gozando de sus beneficios?

M: Hace unas semanas tuve una conversación con varias personas buddhistas en las que afirmaban, sin ninguna duda, de que ello no es posible; de que la meditación vipassanā debe enseñarse dentro del contexto del Dhamma para obtener todos los beneficios de su práctica. Pero también comentaban que muchas personas actualmente tienen un gran interés por la meditación vipassanā pero no tanto por conocer la doctrina buddhista.

Esto último tiene que ver con lo que comentábamos al principio sobre el laicismo de la sociedad. Se valora muchísimo la práctica de la meditación pero se recela de las religiones. Sobre todo si se ha padecido durante años la presión familiar y social para seguir las normas religiosas que imperaban en nuestros padres y abuelos, aunque fueran en una religión diferente.

En mi caso, conocer la enseñanza del Buddha me ayuda y estimula a proseguir con la práctica de la meditación, al igual que estar en compañía de otras personas con las que me siento a meditar. Pero sí es cierto que a veces podemos caer en intelectualizar casi todo, entrar en debates doctrinales en los que se acaba potenciando el ego más que desarrollando la consciencia.

También se da el caso de que al popularizarse el buddhismo en Occidente puede alterarse la enseñanza original. Un ejemplo muy claro se ve en algunos libros que están logrando un gran éxito de ventas en todo el mundo. Lo que enseñan tiene una base buddhista y las técnicas que proponen están inspiradas, por no decir calcadas, de la meditación buddhista. Si ello es positivo o no, la respuesta que dé cada uno sólo vale para sí mismo. 

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Excelente el trabajo que está realizando Mario. Gracias a BTMAR por publicar esta entrevista.

Muy interesante la entrevista. Gracias por compartir el dhamma. Saludos desde Lima-Perú.
Frank