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¡Fuera las Expectativas!


By dhammacitto - Posted on 08 August 2010

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LÉETE ESTO

El filósofo español Fernando Savater ha escrito un libro ampliamente conocido, titulado Ética para Amador. Éste es un texto escrito para un adolescente. Cuando aborda los diferentes temas sobre ética, al final de cada capítulo, inserta un texto de algún gran pensador de la humanidad con el objeto de estimular al joven lector a que se acerque a lo que estos han reflexionado sobre la ética.

Con este encabezado, “Léete esto”, iré exponiendo párrafos de textos relacionados con la tradición theravada, que a mi entender, pueden ayudarte a reflexionar sobre ciertos temas.

A continuación expongo uno que aborda un tema muy importante para el que practica el cultivo de la atención plena.

Sobre las expectativas en la meditación

En la mayoría de los textos en que se habla del cultivo de la atención plena se recomienda al practicante que no tenga expectativas pues eso, en lugar de ayudar, entorpece la práctica. Sin embargo, muchos maestros comentan que en realidad no es negativo tener expectativas cuando nos decidimos a practicar, pero cuando ya estamos en el proceso, las expectativas deben olvidarse.

Recuerdo que en alguno de sus textos el Ven. Gunaratana comenta que cuando alguien se decepciona de la práctica del cultivo de la mente tal y como se recomienda en la tradición buddhista, lo que ha sucedido es que las expectativas del practicante no se han cumplido.

Esta recomendación de abandonar toda expectativa resulta paradójica e incluso podría parecer hasta muy dura para aquellos que acuden al cultivo de la atención plena con el objeto de aliviar síntomas producidos por enfermedades físicas o mentales. Sin embargo, esta recomendación tiene un efecto benéfico muy concreto, tal y como se ha podido demostrar en el “Curso de Reducción de Estrés” que se imparte en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts (Center for Mindfulness in Medicine, Health Care and Society, UMASS Medical School, www.rebapinternacional.com). Éste es un curso basado en un modelo creado a partir del cultivo de la atención plena.

A continuación expongo unos párrafos de Jon Kabat-Zinn, Dr. en Biología molecular, creador del programa antes mencionado.

"La psiconeuroinmunología ha recibido una amplísima cobertura en la prensa popular, y al enterarse de los diversos resultados experimentales de los estudios de investigación, muchas personas con cáncer o sida quieren aprender a meditar para controlar su estrés con la esperanza de ser capaces de estimular su sistema inmunológico para combatir con más eficacia sus enfermedades.

Sin embargo, aunque es totalmente posible que la meditación y las visualizaciones puedan influir de manera significativa en la función inmunológica, hasta ahora la conjetura está lejos de haber sido probada.

Desde nuestro punto de vista, cualquier persona que acuda a la clínica antiestrés con la expectativa de que su sistema inmunológico pueda verse reforzado por la meditación, podría, en realidad, crear impedimentos a su curación. Una inversión demasiado fuerte en hacer que nuestro sistema inmunológico responda como nosotros queramos puede constituir más un problema que una ayuda, por ser la calidad y el espíritu de la práctica de la meditación fácilmente socavados por cualquier orientación de objetivos.

La esencia de la meditación es no-hacer. Practicarla con la intención de conseguir lo que queremos puede llegar a distorsionar y a socavar las mismísimas cualidades de dejar pasar y de aceptación que nos permiten experimentar la integridad, que desde nuestro punto de vista, constituye la base de la sanación. Y lo dicho seguiría siendo verdad aunque en última instancia se llegase a demostrar que la meditación puede conducir a importantes cambios en la función inmunológica que tuvieran como resultado un incremento de las habilidades de sanación de nuestro cuerpo cuando se ve afectado por alguna enfermedad.

Lo anterior no quiere decir que no podamos usar la meditación para fines específicos. Existen incontables maneras de incorporar visualizaciones y metas a la práctica de la meditación, como vimos en el capítulo 9 cuando explicamos la meditación de la montaña, como hemos visto en el experimento de la psoriasis que acabamos de mencionar, y en la meditación sobre la bondad de la que trataremos en breve. En todas las tradiciones meditativas del mundo se utilizan visulizaciones e imágenes para invocar determinados estados mentales. Existen meditaciones sobre el amor, Dios, la bondad, la paz, el perdón, el desinterés, la temporalidad y el sufrimiento. También las hay sobre la energía, las condiciones corporales, las emociones especiales, la compasión, la sabiduría, la generosidad, la muerte, y por supuesto, sanación. Las imágenes y la canalización específica de las propias energías y atención forman parte integral de estas prácticas.

Es importante, sin embargo, hacer hincapié en que todas son prácticas engranadas en una disciplina y compromiso sistemáticos y que se encuentran siempre en el interior de un contexto más amplio de meditación como modo de ser. Cuando las tomamos como técnicas aisladas que invocamos sólo cuando nos sentimos mal o deseamos algo, ignoramos invariablemente o nos olvidamos de ese contexto más amplio. En realidad podemos hasta no llegar a darnos cuenta de que existe. En cualquiera de los casos la gran sabiduría y poder inherentes a la perspectiva de no-hacer pueden perderse con gran facilidad o ser ignorados y con ellos, la fuerza más profunda de una visualización determinada. Hay poco de sabiduría en este enfoque, y en potencia, mucho de frustración, desilusión y pérdida de energía.

Para ser eficaces en la sanación, creemos que la utilización de visualizaciones e imágenes necesita estar incluida en un contexto más amplio; un contexto que comprenda el no-hacer y no-luchar y que los siga, porque, si no es así, los ejercicios de vizualización pueden degenerar con toda facilidad y convertirse en ilusiones, y la sabiduría y orden intrínsecos de sanación de la simple práctica de la atención plena pueden ser desaprovechados o trivializados en esta búsqueda por algo más elaborado y orientado hacía algún fin. Ni siquiera es sensato meditar con el fin primordial de hacer descender la tensión arterial, que diversos estudios clínicos han probado que se puede lograr con la meditación, ya que entonces ésta se convierte en algo mecánico y demasiado orientado hacia el éxito o el fracaso. Creemos que es mucho más eficaz practicar la meditación con regularidad y dejar que nuestra tensión arterial se ocupe de ella misma.

Cuando practicamos la meditación como medio de ser y no como medio para un determinado fin, a veces pueden ser de suma utilidad las visualizaciones para trabajar con áreas determinadas de interés dentro de ese contexto más amplio. Todavía no se ha investigado lo suficiente para determinar la relativa importancia de las visualizaciones en el proceso de sanación comparadas con la simple práctica de la conciencia del momento.

Nuestra experiencia en la clínica antiestrés nos permite afirmar que si cultivamos activamente el no-hacer en la práctica de la meditación, en vez de preocuparnos por nuestra tensión arterial, nuestras emociones o nuestro sistema inmunológico, es muy probable que veamos disminuidos los síntomas de nuestra enfermedad y cambiemos nuestra manera de ver las cosas.

Solemos decir a nuestros pacientes de la clínica antiestrés - ya sea que sufran de hipertensión arterial, cáncer o sida - que está bien que vengan con la esperanza de llegar a controlar su tensión arterial, o de mejorar sus funciones inmunológicas, como también está bien que vengan a aprender a relajarse y a estar más tranquilos. Sin embargo, una vez que deciden adoptar el programa, necesitan de momento olvidarse de sus objetivos y ponerse a practicar por el mero hecho de hacerlo."