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I - Razones para Buscar el Refugio


By devangelos - Posted on 30 December 2007

Cuando se dice que la práctica de las enseñanzas del Buddha inicia por la necesidad de encontrar el refugio, de manera inmediata pensamos en responder a la siguiente pregunta: ¿Qué necesitamos hacer para encontrar un refugio?

Un refugio es una persona, un lugar o algo que nos otorga protección de los daños y peligros a los que continuamente estamos expuestos. Por tanto, cuando iniciamos una práctica para buscar un refugio, lo que pretendemos es protegernos de esos daños y peligros, por lo que la pregunta original nos conduce ahora al hecho de indagar cuáles son esos daños y peligros de los que necesitamos ser protegidos.

Si revisamos nuestras vidas y encontramos que nuestros empleos son estables, nuestra salud es buena, nuestras familias bien provistas de los necesario, nuestros ingresos adecuados; muy probablemente consideremos que nuestra vida goza de gran seguridad y, por consiguiente, pensar en la búsqueda de un refugio parecería como una necesidad superficial.

Para comprender realmente la necesidad de un refugio, necesitamos aprender a observar nuestra posición como realmente es; es decir, a observarla y atenderla con precisión y profundidad agudas en todo su contexto.

Desde la perspectiva buddhista, la situación humana es similar a un iceberg; una pequeña fracción de su totalidad aparece sobre la superficie, permaneciendo la mayor por debajo de ella, oculta a nuestra vista.

Debido a lo limitado de nuestra propia visión mental, nos resulta difícil penetrar a través de la superficie y observar lo que subyace bajo ella. Más aún, hay que aclarar que esa pequeña fracción del iceberg que podemos ver, raramente la percibimos con suficiente claridad y agudeza.

El Buddha enseña que el conocimiento está sujeto a nuestros deseos. En forma sutil y sin percatarnos de ello, nuestros deseos condicionan nuestras percepciones. Así, nuestra mente actúa seleccionando y excluyendo los diversos aspectos de la realidad, dándonos cuenta sólo de aquellos que están de acuerdo con nuestras pre-concepciones y desechando o distorsionando aquellos que amenazan con vulnerarlas.

Desde una comprensión más profunda, el sentido de seguridad bajo el que generalmente vivimos es falso, pues se sustenta en la inconsciencia y en los subterfugios de la mente. Nuestra posición en este sentido, es el resultado de nuestras distorsiones y limitaciones de nuestra propia perspectiva mental.

No obstante, el verdadero concepto de seguridad se erige a través de la correcta comprensión y no a través de la ilusión. Para lograr abandonar los miedos y peligros que amenazan nuestro camino, debemos mantenernos con una visión aguda y dilatada. Habremos de bregar con las decepciones que nos conducen a un estado de complacencia confortable y no volver la vista hacia el desasosiego, ni permitir cabida nuevas distracciones. Al hacerlo de esta manera se hace cada vez más claro que caminamos a través de un estrecho camino al borde de un abismo peligroso.

Según palabras del Buddha, somos una especie de viajeros atravesando un bosque espeso, repleto de pantanos y precipicios o como un hombre, que atravesando por un torrente busca seguridad aferrándose a las hierbas que crecen en la orilla o como un marinero cruzando un océano turbulento o como un hombre perseguido por serpientes venenosas y crueles enemigos.

Los peligros a que estamos expuestos no siempre pueden ser tan evidentes para nosotros mismos. Muy a menudo el riesgo es tan sutil o disfrazado que dificulta su detección, pero a pesar de todo, sabemos que están allí. Si queremos librarnos de ellos, el primer esfuerzo a realizar es reconocerlos y admitirlos como son, enfrentarlos con voluntad y determinación.

Sobre las bases de las enseñanzas del Buddha, los peligros que nos conducen a la búsqueda de un refugio, pueden ser agrupados en tres clases:

1. Los peligros relacionados con la vida presente
2. Los peligros relacionados con las vidas futuras
3. Los peligros inherentes al transcurso general de la existencia.

Cada uno de éstos, comprende dos aspectos:

A) El aspecto de carácter objetivo, que es característica particular del mundo
B) El aspecto de carácter subjetivo, que corresponde a nuestra estructura mental