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IV - El Acto de Ir hacia el Refugio


By devangelos - Posted on 30 December 2007

Para traspasar la puerta de entrada a las enseñanzas del Buddha, no es suficiente sólo conocer la referencia de los objetos del refugio. La puerta de entrada a las enseñanzas es buscar el refugio en el Buddha, el Dhamma y el Sangha.

Entender el significado de los objetos del refugio es sólo un paso; avanzar hacia ellos para alcanzar el refugio es otro; es la verdadera puerta de entrada a las enseñanzas.

¿Qué es ir hacia el refugio? A primera vista, parecería ser sólo el compromiso formal de expresar a través de la recitación, la fórmula del refugio, porque éste es el acto que marca el aceptar las enseñanzas del Buddha.

Sin embargo, esta forma de entender el refugio sería superficial. La verdadera búsqueda del refugio va más allá de la recitación de una fórmula preestablecida. Los tratados dejan claro que el verdadero ir hacia el refugio implica mucho más que el recitar dicha fórmula e indican que detrás de la expresión verbal de tomar el refugio, concurre otro proceso que es esencialmente interno y espiritual. Este proceso es el compromiso mental de tomar el refugio.

El ir hacia el refugio, como se define en los Comentarios, es en realidad una oportunidad de reflexión y conciencia: "Es un acto de conciencia liberada de impurezas, motivado por la confianza y reverencia a la Triple Joya, concebida como el recurso supremo".2

El hecho de que este acto sea "libre de impurezas", fortalece la sinceridad de la meta. Así el refugio no es puro si emprendemos su búsqueda con una motivación contaminada por el deseo de reconocimiento, soberbia o sentimientos de culpa. La única motivación válida para tomar el refugio es la confianza y la reverencia de manera directa hacia la Triple Joya.

El acto de conciencia motivado por la confianza y la reverencia ocurre cuando tomamos la Triple Joya como "recurso supremo" (parāyaṇa), lo que significa que es concebida como la única fuente de liberación. Por este hecho de tomar el triple refugio como "recurso supremo", el ir por refugio llega a ser un acto de apertura y entrega sin reservas; es decir, nosotros dejamos caer nuestras defensas ante los objetos del refugio y nos abrimos a su capacidad de ayudarnos. Abandonamos nuestro ego, nuestro clamor de autosuficiencia y nos allegamos a los objetos del refugio con la confianza de que ellos pueden guiarnos a la liberación de nuestras confusiones, disturbios y penas.

Como cualquier otro acto de conciencia, el ir hacia el refugio es un proceso complejo en el que intervienen gran cantidad de factores, destacando las facultades básicas de inteligencia, voluntad y sentimientos.

Con el propósito de aclarar la necesidad de ir hacia el refugio, haremos referencia a estas tres facultades y examinaremos cómo contribuye cada una a determinar dicha búsqueda. Esto es, examinaremos el ir hacia el refugio como un acto de inteligencia, voluntad y sentimiento; aunque de manera previa se antoja una salvedad y es que cualquier fenómeno particular, aún profundamente investigado, representa mucho más de lo inmediatamente visible.

Una semilla, por ejemplo, tiene mucho mayor significado que el ser un simple grano que nuestra vista percibe. Por un lado, encierra en sí mismo la historia de los árboles de los que proviene y, por el otro, representa la cantidad de aquellos que nacerán gracias a su existencia. De manera similar, el acto de conciencia incluido en la necesidad de ir hacia el refugio, representa la cristalización de una vasta red de factores y fuerzas que se extienden hacia atrás, hacia adelante y en todas direcciones. Ésta representa la presencia simultánea de muchas líneas de experiencia convergiendo en su formación desde los escondrijos del pasado, convirtiéndose en potencial para futuras líneas de desarrollo, apenas vislumbradas en su propio contenido inmediato. Esto se aplica igualmente al acto de ir hacia el refugio, comprendido como un "todo" y con cada uno de los factores que lo constituyen. Ambos, el "todo" y sus partes, deben ser vistos como una concreción momentánea con una vasta historia, pasada y futura, oculta a nuestra vista.

De allí que lo que resulte de una revisión analítica del acto de ir hacia el refugio, debe ser entendido sólo como una parte de lo que realmente implica en términos de profundidad y de la evolución futura.

El acto de ir hacia el refugio es un acto de entendimiento que, aunque inspirado en la confianza y la reverencia hacia la Triple Joya, debe ser guiado por la recta visión, por una percepción inteligente que lo ampare de posibles peligros y ciegas emociones.

La facultad de la inteligencia radica en conducir el acto del refugio hacia la actualización de la urgente e interna necesidad de liberación, concibiendo la meta alejada de distracciones y previniendo al aspirante de las posibles desviaciones en su búsqueda para alcanzarla. Ésta es justamente la razón por la que encontramos la "recta visión" en el primer lugar del Noble Octuple Sendero.

Para seguir el sendero, nosotros debemos ver hacia dónde nos guía, hacia dónde va y los pasos que deben darse para ir de un punto a otro. En su forma inicial, la facultad de la inteligencia involucrada en la toma del refugio, comprende la insatisfactoriedad básica de la existencia, lo que hace necesaria la confianza en un refugio.

El sufrimiento debe ser visto como un elemento que infecta la raíz de nuestra existencia, sin posibilidad de ser eliminado con paliativos superficiales, sino a través de un tratamiento verdadero.

Debemos entender que las causas de la insatisfacción e intranquilidad radican en nosotros mismos; en nuestro apego, en nuestra avidez y en nuestra ignorancia. Por tanto, para conseguir liberarnos del sufrimiento, debemos seguir un proceso que extinga sus causas.

La mente también ha de aprehender la confianza que otorgan los objetos del refugio, con la certeza de que la fuerza emancipadora de las enseñanzas, si bien llega solamente después de la realización del sendero, desde el principio una convicción inteligente puede establecer que los objetos del refugio son capaces de proporcionarnos ayuda.

Con este fin, el Buddha debe ser examinado a través de los hechos de su vida y su carácter, sus enseñanzas examinadas de probables contradicciones e irracionalidad y el Sangha examinada también para ver si es verdadera y confiable. Solamente con un balance positivo de este análisis, los tres objetos del refugio pueden ser considerados como pilares de confianza para la realización de nuestra última meta, la liberación.

La inteligencia interviene no sólo en la decisión inicial de tomar el refugio, sino en forma constante, durante el transcurso de la práctica. En la medida en la que el entendimiento crece, sobreviene un mayor compromiso con el refugio y esta profundización del refugio interno facilita el crecimiento del entendimiento.

La culminación de este proceso de desarrollo recíproco determina la realización del sendero supramundano. Cuando el sendero emerge, que es cuando acontece la penetración a la verdad de la enseñanza, el refugio llega a ser irreversible, por haber sido verificado por la experiencia directa.

El ir hacia el refugio es también un acto de voluntad que resulta de una decisión libre de coerción o presión externa; es decir, constituye una elección que debe ser "no impuesta" por otros (aparappaccaya). Este acto de libre elección trae consigo una reestructuración de la voluntad de grandes proporciones, ya que mientras en etapas previas se encontraba dispersa alrededor de una multitud de intereses y preocupaciones, en el momento de tomar el refugio sufre una reordenación, convirtiéndose en un concepto unificado, determinado por el nuevo compromiso.

El ideal espiritual llega a constituirse en el centro de la vida interna, desechando las preocupaciones menores y relegando las otras a una posición subordinada a su propia dirección. En este sentido, el acto de refugiarse proporciona a la mente una armonización de valores, que ahora ascienden y convergen en la aspiración fundamental de liberación, como guías de cualquier actividad.

El acto de tomar el refugio también tiene efectos reversibles en el movimiento de la voluntad. Antes de ir hacia el refugio, la voluntad tiende a desarrollarse en una dirección externa, tratando de expandir los límites de la identidad del ego o "self", de ensanchar su territorio, para ampliar el rango de posesión, control y dominación. Llegado el momento de tomar el refugio, el terreno estará dispuesto para alejar y extinguir esa concepción tergiversada de la voluntad.

El Buddha enseña que nuestro impulso de expandir el ego constituye la raíz principal de nuestra esclavitud, pues es una forma de avidez, de avaricia y apego que conduce a la frustración y a la desesperación. Cuando esta situación es entendida, el peligro que engendra la búsqueda egocéntrica emerge hasta la superficie y la voluntad se vuelve en dirección opuesta, moviéndose hacia la renunciación y el desapego.

Los objetos del apego son gradualmente abandonados, el sentido del "yo" y "mío" se retira de los objetos a los que se encontraba apegado. La última liberación entonces sobreviene, no como la expresión de los límites del ego hasta el infinito, sino como la completa abolición de las raíces de la ignorancia del ego.

El tercer aspecto de ir hacia el refugio es el emocional. Mientras que ir hacia el refugio requiere más que el fervor emocional, tampoco puede alcanzarse ese estado de fruición total sin el inspirante ascenso de las emociones.

Las emociones que confluyen en el acto del refugio son principalmente tres: confianza, reverencia y amor. La confianza (pasāda) es un sentimiento de confianza serena en la fuerza protectora de los objetos del refugio, basada en un claro entendimiento de sus cualidades y funciones. La confianza da lugar a la reverencia (gārava), sentimiento de devoción, dignidad y veneración, que surge de la creciente conciencia de la naturaleza sublime y noble de la Triple Joya.

Sin embargo, esta reverencia no permanece fría, formal y distante, ya que en la medida en que vamos experimentando el efecto transformador del Dhamma en nuestras vidas, la reverencia se despierta (pema).

El amor también añade los elementos de calidez y vitalidad a la vida espiritual, enciende y suaviza la flama de la devoción, la cual se expresa en actos de servicio hacia otros, por medio de los cuales buscamos extender la capacidad protectora y liberadora del triple refugio.
 


2 "Tappasada-taggarutahi vihatakilesa tapparayanatokarappavatto cittuppado saraṇāgamanaṃ."