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Los ocho preceptos durante un retiro


By Viriya-karuna - Posted on 10 March 2010

Cuando me preguntaron por qué íbamos a tomar los ocho preceptos durante el retiro que AEBTHERAVADA está organizando en Barcelona para finales de Abril, me quedé algo asombrada. Ya no tanto por la pregunta (hay gente que participa la primera vez en un retiro theravāda y simplemente no sabe de qué se trata), si no por mi incapacidad de explicarlo adecuadamente.

Lo primero que se me ocurrió es lo más obvio – sīla es la base de nuestra práctica. En los países buddhistas sīla es la práctica predominante en la población laica, tomando la actuación moral como base del camino hacia Nibbana.

Bueno, pero y por qué los ocho preceptos, ¿por qué no son suficientes los cinco preceptos? Habría que decir que los cinco preceptos se supone siempre los mantenemos como laicos Theravadins (y seguidores del Zen, de las tradiciones tibetanas, del Mahayana en China, etc.). Aprovechamos las visitas al templo (en nuestro caso en España – hasta que haya templo – los retiros) para hacer mérito manteniendo más preceptos.

Me gustó lo que leí sobre Ven. Ajahn Brahm: Más o menos decía que al principio de uno de sus retiros recordó que kamma es intención (cetana). Habló de tres tipos de Recta Intención (saṅkappa – también traducido como pensamiento o determinación rect@) para la meditación: intención de soltar, intención de ser amable, intención de no dañar. Además hizo hincapié en la paciencia como necesaria para la práctica de la meditación, para que nos lleve al término del sufrimiento. [De paso recordó a los presentes que la manera de meditar que incluye “obligarse, una lucha y un fuerte deseo de llegar a alguna parte” solo lleva a más sufrimiento – pero ese no es mi tema] Tuve que pensar un poco hasta darme cuenta que esa es, para mí, una buena explicación del porque de esforzamos en mantener los ocho preceptos durante un retiro.

Los preceptos nos ayudan a estar más atentos.

Más atentos porque somos aún más conscientes que en la vida diaria de nuestro habla y nuestra relación amistosa con los demás seres sintientes. Más atentos por el recuerdo constante de intentar no dañar a ningún ser sintiente. Más atentos también a nuestro estado mental cuando por la tarde (noche para los españoles) viene esa sensación que llamamos “hambre” y no cedemos al deseo de satisfacerlo. Los alemanes decimos “¿qué hace eso contigo?” – aunque sea una mala traducción al castellano, creo que lo expresa muy bien: ¿qué pensamientos surgen? ¿Estoy sentada en meditación, pensando que todo estaría mejor si sólo “permitieran comer algo”?

Los preceptos nos ayudan en la reflexión si algo es bueno y útil para nuestro camino hacia Nibbana. No es tanto hacer algo sino más bien evitar de hacer cosas muy concretas. Al menos esforzarnos en no-hacer.

Hay muchos buenos trabajos sobre los preceptos, ahí no quiero entrar en demasiado detalle ahora.

Importante es siempre la idea del esfuerzo. Me esfuerzo en mantener el precepto. Es muy distinto de los mandamientos de las religiones del libro. No hay ninguna entidad exterior que exige mantener unas reglas. Somos nosotros los que tenemos intención de esforzarnos.

Estos esfuerzos no solo tienen en lado “negativo”, el de “no haré”, sino claramente el lado positivo:
Ser amable a todos los seres sintiente, ser compasivo; estar abierto hacia los demás y hacia las experiencias diferentes y ser generoso consigo mism@ y con los demás; practicar la tranquilidad, la sencillez, contentarse y controlar los deseos; decir la verdad, expresarnos con claridad, usar palabras que aporten paz y armonía; vivir atent@s

Solemos pensar en los demás y nos esforzamos en querer y perdonar al otro. También se aplica a los seres no humanos, animales, plantas, etc.

Sin embargo, muchos nos olvidamos de aplicarlo a nosotr@ mism@s... Parte de los preceptos es ser amable consigo mism@, tener compasión con un@ mism@. Ser generoso hacia un@ mism@, perdonarse… Pero también ser honesto y claro con un@ mismo.

No nos olvidemos de ello.