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"Poco polvo en los ojos"


By kanthaka - Posted on 31 January 2008

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El sutta nº 26 del Majjhima Nikāya, conocido como el “Discurso sobre la Noble Búsqueda”, tiene un pasaje muy sugerente: relata que el Buddha, tras alcanzar la Iluminación, dudó acerca de la conveniencia de comunicar a los hombres su hallazgo… En esa tesitura, una divinidad, Brahmā Sahampati, le dijo: “Venerable señor, ruego que el Bienaventurado difunda la Enseñanza, que el Bien Encaminado predique la Enseñanza; hay seres con poco polvo en los ojos que se están echando a perder por no tener noticia de la Enseñanza, y que al hacerlo progresarán”.


Tengo entendido -se me corrija si no es así-, que la interpretación ortodoxa de ese pasaje dice que ese “poco polvo en los ojos” supone ya haber alcanzado algunos de los escalones inferiores de la Iluminación (entrado en la corriente, el que regresa una vez y el que ya no regresa); en ese caso se referiría a individuos ya “entrados en la corriente” pero que todavía no han alcanzado la Iluminación completa del Arahant… Yo me pregunto, y que perdonen mi ignorancia los eruditos, si esa frase no alude también a los humanos más comunes –como éste que escribe- que cuando por primera vez tuvo noticia del Dhamma, esa lectura o referencia provocó en lo profundo de su mente un singular estremecimiento. A este propósito recuerdo un episodio de mi ya muy lejana adolescencia: estaba hojeando un pequeño librito que explicaba los fundamentos del Buddhismo en una presentación elemental y divulgativa, aquel libro formaba parte de una colección que salía cada semana, o cada mes, no recuerdo bien, que trataba de los temas más diversos, una especie de pequeña enciclopedia, que se vendía en los kioscos por unas pocas pesetas (la moneda española de la época). Pues bien, en una de las primeras hojas se hacía referencia, de forma muy sucinta, a las Cuatro Nobles Verdades… Aquella lectura impactó en mi mente casi infantil con gran fuerza… Recuerdo que me dije “¡esto sí que es claro!” Inevitablemente, casi de forma automática, hice varias comparaciones con las enseñanzas de la educación religiosa habitual en mi entorno, de las que esta última no salió, por cierto, muy bien parada… Naturalmente, por mi tierna edad y porque en aquellos tiempos el Buddhismo era tan extraño en mi medio como un mensaje extraterrestre, aquellos momentos pasaron rápido y olvidé aquello, pero quedó ahí grabado, en algún lugar de mi memoria. Pasaron bastantes años hasta que volví a interesarme por el Buddhismo, ya con una mente madura y una visión de adulto, pero aquel momento sigue fresco en mi recuerdo como uno de esos episodios juveniles que me dejaron una huella indeleble.


He reflexionado muchas veces acerca de las Cuatro Nobles Verdades, esa síntesis del Dhamma, y, sin pretender desde luego que mi perspectiva constituya esa visión penetrante de las Verdades que supondría ya un grado de Iluminación (me temo que estoy muy lejos de eso), simplemente planteándomelas desde la experiencia ordinaria y el sentido común, se me presentan las tres primeras Verdades como un claro silogismo: la Primera Verdad fundada en la experiencia -¿quién, sensato y a partir de cierta edad, no encuentra que todo en la vida tiene una vertiente insatisfactoria?-; la Segunda Noble Verdad se me presenta también como una obviedad basada en la experiencia del conocimiento de sí mismo; y la Tercera… ¡la conclusión inevitable de las dos anteriores premisas!... Reconozco también, siempre desde este ángulo del sentido común, que la aceptación de la Cuarta Noble Verdad, la del Noble Óctuple Sendero, es ya más difícil de captar “de un vistazo” por el común de los mortales; pero también, sin entrar en mayores profundidades, la experiencia personal nos revela al menos, la bondad y conveniencia de aquellos factores que se refieren a la moralidad.


Cuando algún amigo, compañero de trabajo, familiar, etc., se entera de que a uno le interesa el Buddhismo y ha leído algunas cosas acerca de esto, suelen hacer alguna pregunta, las más de las veces por pura cortesía, pero algunas sinceramente inspiradas por la curiosidad… Inevitablemente les digo que el Buddhismo se basa en las “Cuatro Nobles Verdades”. Si percibo cierto interés, les explico un poco en qué consisten esas Verdades y entonces observo reacciones muy dispares. Las de rechazo suelen provenir casi siempre de personas emocionalmente inmaduras y las que muestran mayor interés y acusan cierto impacto ante la exposición, parecen corresponder a personas más reflexivas y serenas. En esas ocasiones siempre me vienen a la memoria las palabras que el Sutta sobre la Noble Búsqueda pone en boca del Brahmā Sahampati: “hay seres con poco polvo en los ojos que se están echando a perder por no tener noticia de la Enseñanza, y que al hacerlo progresarán”.

Con mettā.
Kanthaka

Hola Kanthaka, me ha gustado mucho lo que leí en tu blog, y yo soy una de esas personas "con poco polvo en los ojos " y no me quiero echar a perder por desconocer esas grandes verdades que nos pueden llevar a una vida más simple pero más rica. Yo me considero una principiante en lo que se refiere al Budismo, pero lo que conozco de su filosofía, si así puedo llamarlo, me ha ayudado a acercarme a mi yo interno y empiezo a sentir un cambio en mis emociones, un cambio agradable que creo que me ayudará a alejarme del sufrimiento, y por consecuencia amarme más, a mí y a mi prójimo. Un saludo