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VII-Renacimiento


By devangelos - Posted on 24 December 2007

Capítulo 7
Renacimiento


En tanto esta fuerza kámmica existe, hay renacimiento, pues los seres son únicamente la manifestación visible de esa fuerza kámmica invisible. La muerte no es sino el fin temporal de este fenómeno temporal. No es la completa aniquilación del llamado “ser”. La vida orgánica ha cesado pero la fuerza kámmica que hasta entonces actuó no es destruida. Mientras la fuerza kámmica permanece enteramente impasible ante la desintegración del perecedero cuerpo, la cesación del momento en que el ocurre el pensamiento de la muerte sólo condiciona una conciencia nuevo en un nuevo en otro nacimiento.

Es el kamma, arraigado en la ignorancia y el deseo, lo que condiciona el renacimiento. El kamma pasado condiciona el nacimiento presente; y el kamma presente en combinación con el kamma pasado, condiciona el futuro. El presente es vástago del pasado y se convierte, a su vez, en padre del futuro.

Si postulamos pasadas, presentes y futuras vidas, nos enfrentamos a un misterioso problema: ¿Cuál es el origen último de la vida?

Podría haber habido un principio o podría no haberlo habido.

Una escuela, en el intento de resolver el problema, postula una causa primera, Dios, que es percibido como una fuerza o ser todopoderoso.

Otra escuela niega una causa primera pues, según la experiencia común, la causa se convierte en el efecto y el efecto se convierte en la causa. En un círculo de causa y efecto una causa primera es inconcebible. De acuerdo a la primera teoría, la vida tuvo un comienzo; de acuerdo a esta última, la vida es sin-comienzo.

Desde el punto de vista científico, somos los productos directos del esperma y el óvulo provistos por nuestros padres. Así, la vida precede a la vida. En relación al origen del primer protoplasma de la vida, o coloide, las científicos alegan ignorancia.

Según el Buddhismo, hemos nacido de la matriz de la acción (kammayoni). Los padres sólo proveen una célula infinitesimalmente pequeña. Por lo tanto, el ser precede al ser. En el momento de la concepción el kamma pasado condiciona la conciencia inicial que vitaliza el feto. Esta energía kámmica invisible, generada del pasado nacimiento, produce los fenómenos mentales y el fenómeno de la vida en un fenómeno físico existente, para completar el trío que constituye a un hombre.

Para que aquí nazca un ser, un ser debe morir en alguna parte. El nacimiento de un ser, que estrictamente significa el surgimiento de los cinco agregados o fenómenos psico-físicos en la vida presente, corresponde a la muerte de la vida de un ser, en términos convencionales, el surgimiento del sol en un lugar significa la puesta del sol en otro lugar. Esta declaración enigmática puede ser mejor comprendida imaginando la vida como una ola y no como una línea recta. Nacimiento y muerte son sólo dos fases del mismo proceso. El nacimiento precede a la muerte, y la muerte, a su vez, precede al nacimiento. La constante sucesión de nacimiento y muerte en conexión con el flujo vital de cada individuo constituye lo que técnicamente se ha llamado samsara, el vagar repetido.

¿Cúal es el origen último de la vida?

El Buddha declara: “Este samsara no tiene fin cognoscible. Un primer comienzo de los seres, que, obstruidos por la ignorancia y trabados por el deseo, erran y (fare on), no puede ser percibido.”

¿Cúal es el origen último de la vida?

El Buddha declara: “Este samsara no tiene fin conocible. Un primer comienzo de los seres, que, obstruidos por la ignorancia y trabados por el deseo, erran y (fare on), no puede ser percibido.”

La corriente de la vida fluye ad infinitum, por tanto tiempo como sea alimentada por las cenagosas aguas de la ignorancia y el deseo. Sólo cuando éstos dos son completamente cortados, si uno así lo desea, la corriente cesa de fluir, el renacimiento acaba como en el caso de los Buddhas y Arahats. Un primer comienzo de esta corriente de vida no puede ser determinada, al que igual que no puede ser percibido un estado cuando esta fuerza vital no estuvo cargada de ignorancia y deseo.

El Buddha aquí se refirió meramente al principio de la corriente vital en los seres vivos. Se deja a los científicos especular sobre el origen y la evolución del universo. El Buddha no intenta solucionar todos los problemas éticos y filosóficos que dejan perpleja a Humanidad. No trata con teorías ni especulaciones, que ni tienden ni a la edificación ni a la iluminación. No demanda fe ciega de sus seguidores. Está principalmente preocupado por el problema del sufrimiento y su destrucción. Con este práctico y específico propósito en vista, todos los irrelevantes temas adyacentes son completamente ignorados.

Pero, ¿cómo debemos creer que hubo una existencia pasada?

La más valiosa evidencia que los Buddhistas citan a favor del renacimiento es el Buddha, que desarrolló un conocimiento tal que le permitió leer las vidas pasadas y futuras.

Siguiendo sus instrucciones, sus discípulos también desarrollaron este conocimiento y fueron capaces de leer sus vidas pasadas hasta un gran punto.

Incluso algunos rishis indios, antes de la llegada del Buddha, se distinguieron por tales poderes psíquicos como clari-audiencia, clarividencia, capacidad para leer el pensamiento, recordar las vidas pasadas, etc.

Hay también algunas personas, que probablemente de acuerdo con las leyes de asociación, espontáneamente desarrollan el recuerdo de su pasado nacimiento y recuerdan fragmentos de sus vidas previas. Tales casos son muy raros, pero estos pocos casos fehacientes y respetables tienden a arrojar un poco de luz sobre la idea de una vida pasada. Así, existen experiencias modernas de casos psíquicos de personalidades alternativas o múltiples.

En estados hipnóticos algunos relatan experiencias de sus vidas pasadas; mientras que otros, leen las vidas pasadas de otros e incluso sanan enfermedades.

A veces tenemos extrañas experiencias que sólo pueden ser explicadas mediante el renacimiento. ¿Cuántas veces encontramos personas a las que vemos por primera vez, e instintivamente, sentimos que son muy familiares a nosotros? ¿Cuán a menudo visitamos lugares y tenemos la impresión de que estamos perfectamente familiarizados con esos alrededores?

El Buddha dice: “Mediante previas asociaciones o presentes ventajas, ese viejo amor surge de nuevo como el loto en el agua.”

Experiencias de algunos verosímiles casos modernos de fenómenos psíquicos, fenómenos fantasmagóricos, comunicaciones de espíritus, extrañas personalidades alternativas y múltiples, etc, arrojan algo de luz en este tema del renacimiento.

A este mundo vienen Perfectos como los Buddhas y personalidades altamente desarrolladas. ¿Evolucionan rápidamente? ¿Pueden ser producto de una sola existencia?

¿Cómo vamos a explicar las grandes personalidades como Buddhaghosa, Panini, Kalidasa, Homero y Platón, o genios como Shakespeare, niños prodigio como Pascal, Mozart, Beethoven, Rafael, Ramanujan, etc.?

La herencia únicamente no puede explicarles. “Su ascendencia lo hubiese revelado, su descendencia, que hubiese sido aún más grande que ellos, lo hubiese demostrado”. ¿Podrían haberse elevado a tales alturas si no hubiesen vivido nobles vidas y obtenido experiencias similares en el pasado? ¿Es por mera causalidad que ellos han nacido de esos padres en particular y colocados bajo tan favorables circunstancias?

Los pocos años que tenemos el privilegio de pasar aquí deben ciertamente ser una preparación inadecuada para la eternidad. Si uno cree en el presente y el futuro, es muy lógico creer en el pasado. El presente es vástago del pasado y actúa, a su vez, como padre del futuro.

Si hay razones para creer que hemos existido en el pasado, entonces, con toda seguridad no hay razones para no creer que continuaremos existiendo después de que nuestra presenta existencia haya, aparentemente, cesado.

Es, en verdad, un fuerte argumento a favor de las vidas pasadas y futuras el que “en este mundo, personas virtuosas son a menudo desafortunadas y personas viciosas son prosperas”.

Un escritor occidental escribió: “Creamos o no en una pasada existencia, eso es lo único que conforma una hipótesis razonable que tiende un puente entre ciertos huecos en el conocimiento humano, respecto a ciertos hechos de la vida diaria. Nuestra razón nos dice que sólo esta idea de nacimientos pasados y kamma puede explicar los grados de diferencia que existen entre gemelos, o como hombres como Shakespeare con una experiencia verdaderamente limitada son hábiles para retratar con maravillosa exactitud los muy diversos tipos de caracteres humanos, escenas y demás, de los cuales ellos no podían tener conocimiento real, o por qué el trabajo de un genio invariablemente trasciende su experiencia, la existencia de la precocidad infantil, la vasta diversidad en mente y moral, en cerebro y psique, en condiciones, circunstancias y ambiente observables en todo el mundo y todo lo demás.

Debe decirse que esta doctrina del renacimiento no puede ser probada ni refutada experimentalmente, pero es aceptada como un hecho evidentemente verificable.

La causa de este kamma, continúa el Buddha, es avijja o ignorancia de las Cuatro Nobles Verdades. La ignorancia es, por lo tanto, la causa del nacimiento y muerte; y su transmutación en conocimiento o vijja es consecuentemente su cesación.

El resultado de este analítico método es resumido en el Paticca Samuppada (El Origen Dependiente).