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VIII - Similitudes Metafóricas de los Refugios


By devangelos - Posted on 30 December 2007

De acuerdo con el método tradicional indio de exposición, que no concibe el análisis y planteamientos de los tres objetos del refugio, sin finalizar con algunos relatos metafóricos de cada uno de ellos, es que hemos decidido concluir la exposición sobre la búsqueda del refugio, haciendo referencia a algunos de los símiles clásicos de los objetos del refugio. Aunque en los textos se incluyen una gran cantidad de símiles hermosos, nosotros aquí, para evitar el exceso, sólo nos limitaremos a cuatro de ellos.

El primero compara al Buddha con el sol, pues su aparición en el mundo es semejante al rayar matutino del sol en el horizonte. Sus enseñanzas sobre la verdad del Dhamma son como una red de rayos solares que irradian luz y calor a toda la tierra y a todos los seres que la habitan, disipando las tinieblas y el frío de la noche. La Sangha es semejante a aquel conjunto de seres para los que las tinieblas y el frío de la noche han sido disipados y que conducen su propia existencia disfrutando del calor y la luz radiante del sol.

El segundo símil compara al Buddha con la luna llena, con la joya del cielo de la noche. Su enseñanza del Dhamma es como la luna que esparce sus rayos de luz sobre este mundo, refrescando el día. La Sangha, como las personas que salen en la noche para admirar y disfrutar del esplendor refrescante de la luz de la luna.

El tercer símil compara al Buddha con una gran nube que se propaga, regalando su lluvia a través del cielo de los campos, resecos por la acción de un largo y tórrido verano. La enseñanza de la verdad del Dhamma es como el torrente de lluvia que inunda la tierra, proveyendo de agua a las plantas. La Sangha es el conjunto de esas plantas; árboles, matorrales, arbustos y pastizales que se alimentan, crecen y florecen merced a la lluvia.

El último símil compara al Buddha con una flor de loto, ejemplo de la belleza y de la pureza. Así como el loto nace en un lago fangoso, pero emerge y mantiene impoluto su esplendor sobre el fango sin ser contaminado; así el Buddha, crecido en el mundo, lo supera y permanece sin contaminarse por sus impurezas. La enseñanza del Buddha sobre la verdad del Dhamma es como la fragancia dulce y perfumada que despide el loto, ofreciendo deleite para todos. La Sangha, como las abejas que colectan el polen, congregadas alrededor del loto, para depositarlo más tarde en sus colmenas y transformarlo en miel.