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XI-El Camino al Nibbana


By devangelos - Posted on 24 December 2007

Capítulo 11

El Camino al Nibbana


¿Cómo se alcanza Nibbana?

Mediante el seguimiento del Óctuple Noble Sendero que consiste en Correcto Entendimiento (Samma-ditthi), Correcto Pensamiento (samma-sankappa), Correcto Lenguaje (samma-yaca), Correcta Acción (samma-kammanta), Correcto Modo de Subsistencia (samma-aiiva), Correcto Esfuerzo (samma-vayama), Correcta Atención (saamma-sati) y Correcta Concentración (samma-samadi).

1. Correcto Entendimiento, que constituye en la piedra angular del buddhismo, se explica como el conocimiento de las Cuatro Nobles Verdades. Entender correctamente significa entender las cosas como realmente son y no como aparentan ser. Esto se refiere en primer lugar al correcto entendimiento de uno mismo, porque, como lo expresa el Rohitassa Sutta, “Dependientes de este cuerpo de una braza de longitud con su conciencia están” las cuatro Verdades todas. En la práctica del Óctuple Noble Sendero, el Correcto Entendimiento está situado en el principio al igual que en su final. Un grado mínimo de Correcto Entendimiento es necesario en el mismo principio porque proporciona el estímulo necesario para los otros siete elementos del Sendero y les da la dirección correcta. En la culminación de la práctica, el Correcto Entendimiento ha madurado en una perfecta Sabiduría Interior (vipassana-pañña), que conduce directamente a los Estados de Santidad.

2. Una visión clara del Correcto Entendimiento conduce a un pensamiento claro. En consecuencia, el segundo elemento de Óctuple Noble Sendero es Correcto Pensamiento, el cual sirve al doble propósito de eliminar los malos pensamientos y desarrollar pensamientos puros. Los Pensamientos Correctos, en este vínculo en particular, son de tres vías. Éstas consisten en:

i. Nekkhamma – Renuncia a los placeres mundanos o la virtud de la supresión del egoísmo, lo cual se opone al apego, al egocentrismo y a la posesividad

ii. Avyapada – Amor benevolente, buena voluntad o bondad, lo cual se opone al odio, a la mala voluntad y a la aversión; y

1. Avhimsa – Mansedumbre o compasión, lo cual se opone a la crueldad y a la insensibilidad.

3. Right Thoughts lead to Right Speech, the third factor. This includes abstinence from falsehood, slandering, harsh words, and frivolous talk.

3. El Correcto Pensamiento conduce al Correcto Lenguaje, el tercer elemento. Esto incluye el abstenerse de falsedad, calumnia, palabras ásperas y hablar frívolo.

4. Right Speech must be followed by Right Action which comprises abstinence from killing, stealing and sexual misconduct.

4. Al Correcto Lenguaje debe seguir la Correcta Acción que comprende abstenerse de matar, de robar y de malas conductas sexuales.

5. Al purificar en principio sus pensamientos, palabras y obras, el peregrino espiritual trata de purificar su modo de subsistencia renunciando a las cinco clases de negocios que están prohibidos a los discípulos laicos. Éstos son el comercio de armas, seres humanos, animales para matanza, bebidas y drogas intoxicantes y venenos.<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

Para los monjes, incorrecto modo de subsistencia consiste en conducta hipócrita y modo incorrecto de obtener los requisitos para ser monje.

6. Correcto Esfuerzo es de cuatro vías, a saber:

i. el empeño por deponer el mal que ya ha aparecido;

ii. el empeño por prevenir la aparición del mal que no ha aparecido;

iii. el empeño por desarrollar el bien que no ha aparecido;

iv. el empeño por promover el bien que ya ha aparecido.

7. Correcta Atención es constante atención respecto al cuerpo, los sentimientos, los pensamientos y los objetos mentales.

8. El Correcto Esfuerzo y la Correcta Atención conducen a la Correcta Concentración. Es la focalización de la mente que culmina en Jhanas o absorbimiento meditativo. De estos ocho factores del Óctuple Noble Sendero los primeros dos están agrupados bajo el encabezado de Sabiduría (pañña), los siguientes tres bajo Moralidad (sila), y los últimos tres bajo Concentración (samadhi). Pero, de acuerdo con el orden de desarrollo, la secuencia es la siguiente:

I. Moralidad (sila)

Correcto Lenguaje
Correcta Acción
Correcto modo de Subsistencia

II. Concentración (samadhi)

Correcto Esfuerzo

Correcta Atención

Correcta Concentración

III. Sabiduría (pañña)

Correcto Entendimiento

Correcto Pensamiento

Moralidad (sila) es la etapa en el sendero a Nibbana.

Sin matar o herir a criatura viviente alguna, la persona debe ser benévola y compasiva hacia todos, aun hacia la más pequeña de las criaturas que se arrastre a sus pies. Renunciando al robo, debe ser recta y honesta en todas sus transacciones. Absteniéndose de conducta sexual incorrecta, que envilece la sublime naturaleza del ser humano, debe ser pura. Evitando el lenguaje falso, debe ser veraz. Prescindiendo de bebidas perniciosas que propician aturdimiento, debe ser sobria y diligente.

Estos principios elementales de conducta regulada son esenciales para quien recorre el sendero a Nibbana. La transgresión de los mismos significa introducir obstáculos en el sendero que obstruirán su progreso moral. La observancia de ellos significa progreso firme y fluido a lo largo del sendero.

El (la) peregrino(a) espiritual, al disciplinar así sus palabras y sus actos, puede avanzar un paso más y tratar de controlar sus sentidos.

Conforme progresa lenta y constantemente con palabra y acción reguladas y con sentidos atemperados, la fuerza Kámmica de este(a) aspirante esforzado(a) puede impulsarle a renunciar a los placeres mundanos y adoptar la vida ascética. Entonces le llega la idea de que 

“Un rincón de lucha es la vida hogareña,

Lleno de afanes y necesidades;

Pero libre y alta como el cielo abierto

Es la vida que el carente de hogar lleva”.

No debe entenderse que de todos se espera el seguir la vida de un Bhikku o una vida de celibato para lograr su objetivo. El progreso espiritual de la persona se acelera siendo un Bhikku aun cuando, como seguidor(a) laico(a), se puede llegar a ser un arahant. Después de alcanzar el tercer estado de Santidad, la persona lleva una vida de celibato.

Al asegurar sólidos fundamentos en el campo de la moralidad, el (la) peregrino(a) avanzado(a) se embarca entonces en la práctica más elevada de Samadhi, el control y cultivo de la mente – la segunda etapa en este Sendero.

Samadhi – es la “focalización de la mente”. Es la concentración de la mente en un objeto con entera exclusión de toda materia irrelevante.

Hay diferentes objetos de meditación en concordancia con los temperamentos individuales. La concentración en la respiración es la más sencilla para lograr la focalización de la mente. La meditación en el amor benevolente es muy benéfica ya que conduce a la paz mental y a la felicidad.

El cultivo de los cuatro estados sublimes – amor benevolente (Metta), compasión (Karuna), alegría misericordiosa (Mudita) y ecuanimidad (Upekka) – es altamente recomendable.

Después de considerar cuidadosamente el objeto de contemplación, ella (él) debe elegir el más apropiado su temperamento. Una vez que esto ha sido establecido a satisfacción, hace un esfuerzo persistente de enfocar la mente hasta llegar a estar tan absorto(a) e interesado(a) en el objeto, que ipso facto quedan excluidos de la mente todos los demás pensamientos. Los cinco obstáculos al progreso –a saber, deseo sensual, odio, pereza y adormecimiento, intranquilidad y aflicción, y vacilación son entonces temporalmente inhibidos. Eventualmente logra concentración extática y, para su indescriptible alegría, llega a estar absorta(o) en Jhana, gozando de la calma y serenidad de la mente focalizada.

Cuando uno(a) logra esta perfecta focalización de la mente es posible para él (ella) desarrollar los cinco Poderes Supranormales (Abhiñña): Visión Divina (Dibbacakkhu). Oído Divino (Dibhasota), Reminiscencia de nacimientos pasados (Pubbenivasaunssati-ñana). Lectura del Pensamiento (Paracitta vijañana), y distintos Poderes Síquicos (Iddhividha). No debe entenderse que esos poderes supranormales son esenciales para la Santidad.

Aunque la mente está ahora purificada aún está latente en ella (él) la tendencia a dar paso a sus pasiones pues, por la concentración, las pasiones son adormecidas temporalmente. Pueden surgir a la superficie en momentos inesperados.

Tanto la Disciplina como la concentración son útiles para limpiar el Sendero de obstáculos pero es sólo la Percepción de la Naturaleza Interior lo que permite a una (uno) ver las cosas como realmente son y, consecuentemente, alcanzar el objetivo fundamental mediante la aniquilación completa de las pasiones inhibidas por Samadhi. Esta es la tercera y última etapa en el Sendero a Nibbana. Con su mente focalizada que ahora semeja un espejo pulido, la persona mira al mundo para obtener una correcta visión de la vida. A dondequiera que voltee la mirada ve nada más las Tres Características –Anicca (tansitoriedad), Dukka (sufrimiento) y anatta (carencia de alma)- resistiendo en denodado alivio. Comprende que la vida está cambiando constantemente y que todas las cosas condicionadas son transitorias. Ni en el cielo ni en la tierra encuentra felicidad genuina, pues toda forma de placer es un preludio al dolor. Lo que es transitorio es consecuentemente doloroso, y cuando prevalecen el cambio y el sufrimiento no puede existir un alma inmortal permanente.

Después de lo cual, la persona elige de estas tres características la que más le atraiga y sigue desarrollando atentamente su Percepción de la Naturaleza Interior en esa dirección en particular hasta que le llega el glorioso día en que habrá de comprender Nibbana por primera vez en su vida, habiendo destruido los tres Obstáculos –ilusión de sí mismo (Sakkaya-ditthi), incertidumbre (Vicikiccha), complacencia con (indebidos) ritos y ceremonias (Silabbataparamassa).

En esta etapa se le denomina un Sotapanna (ganador del arroyo) –alguien que ha entrado en el arroyo que conduce a Nibbana. Como no ha erradicado todos los Obstáculos, renace siete veces como máximo.

Al reunir nuevos bríos, como resultado de este atisbo de Nibbana, el (la) Peregrino(a) progresa rápidamente y al cultivar mas profundamente la percepción de su Naturaleza Interior se convierte en un Sakadagami [(*)onnce-returner] por el debilitamiento de dos Obstáculos adicionales, a saber, deseo sensual (Kamaraga) y mala voluntad (Patigha). Se le denomina un Sakadagami porque renace en la tierra sólo un vez en caso de no alcanzar el estado de Arahant.

Es en el tercer estado de Santidad –Anagama (que nunca regresa)- cuando ella (él) desecha completamente los dos Obstáculos arriba citados. Entonces no regresa a este mundo ni busca nacimiento en los dominios celestiales, puesto que ya no tiene más deseo de placeres sensuales. Después de la muerte renace en la “Permanencia Pura” (*) ((Suddhavasa), un plano análogo a Brahma, hasta alcanzar el estado de Arahant.

Ahora el peregrino santificado, alentado por el éxito sin precedente de sus empeños, realiza su ascenso final y, destruyendo los Obstáculos remanentes -a saber, concupiscencia después de la vida en la Esfera de las Formas (Ruparaga) y la Esfera de lo sin Forma, fatuidad (Mana), impaciencia (Uddhacca) e ignorancia (Avijja)- se convierte en un Santo perfecto: un Arahant, una Dignidad.

Inmediatamente comprende que aquello que debía consumarse se ha realizado, que una pesada aflicción ha sido desechada, que todas las formas de apego han sido totalmente aniquiladas, y que el Sendero a Nibbana ha sido recorrido. La Dignidad se alza ahora a alturas más que celestiales, muy distante de las pasiones rebeldes y los vicios del mundo, consumando la inefable gloria de Nibbana y, como muchos Arahants antiguos, pronunciando ese himno de alegría:

“Buena voluntad y sabiduría, mente adiestrada por método,

La más elevada conducta en buena moral basada,

Esto hace a los mortales puros, no el rango o la riqueza.”

Como afirma T.H. Huxley, “el budismo es un sistema que no conoce Dios en el sentido occidental, que deniega un alma al ser humano, que considera un disparate la creencia en la inmortalidad, que rechaza eficacia alguna a la oración y el sacrificio, que invita a hombres y mujeres a ver nada más que sus propios esfuerzos para la salvación, que en su pureza original nada supo de votos de obediencia y nunca buscó el concurso del brazo secular: aun así se extiende con asombrosa rapidez sobre medio mundo - y es todavía el credo dominante de una gran proporción de la humanidad”.